Cuando el imperio romano se desmoronaba, Calígula (12-41 de nuestra Era), nombró a Incitatus cónsul o senador, según Suetonio.
Se aclara que Incitatus era su caballo.
Calígula y los últimos emperadores eran la viva representación de la crisis de ese imperio; eran el signo de la crisis brutal que vivía la Roma de Occidente. De allí que los latronis que eran la guardia personal del emperador (el Estado Mayor Presidencial) quedaron libres y sin sueldo y se dedicaron a robar. De allí la palabra ladrones. Como ciertos funcionarios y gobernadores.
Algo parecido ocurre con el gobierno de Peña Nieto. Nombró como Secretarios de Educación a dos políticos que nada saben de educación y que recibieron la encomienda de Mexicanos Primero a través de Peña Nieto, de golpear al magisterio con el fin último de dar los pasos necesarios para desaparecer la educación pública y finalmente privatizarla para convertirla en un negocio que dejaría a los empresarios miles de millones de pesos.
Entonces, como decía ayer Andrés Manuel López Obrador en San Andrés Tuxtla, se inició, con una inversión multimillonaria PAGADA POR NOSOTROS LOS CONTRIBUYENTES, una andanada de corte fascista contra el magisterio nacional para ridiculizarlo y desacreditarlo.
Si. De corte fascista al estilo de Goebbels, (repite mil veces una mentira y creerán que es verdad). Hicieron películas manipulando la información y deformando la realidad. Vieron los errores de los maestros pero nunca el gobierno de Peña Nieto se evaluó a sí mismo, porque tampoco Calígula se autoevaluaba. (Tampoco Incitatus). El gobierno intentó mostrar una cara violenta del magisterio y en múltiples manifestaciones y marchas metían, pagados, a delincuentes encapuchados y drogados para romper cristales e incendiar autos. Se demostró en muchas ocasiones que no eran maestros sino delincuentes y muchos confesaron quién los mandó. Hoy los canallas del PRI, usan esas escenas hechas por ellos mismos para intentar desacreditar a López Obrador. No les funciona.
Nunca evaluaron todo el proceso educativo. El ex secretario que no sabe decir leer, gastó en propaganda contra el magisterio, más de 8 mil millones y Meade ni se enteró. Investíguese.

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