martes, 17 de abril de 2018

Slim, Empresarios y Anaya


Era lógico. Clase es clase. Burguesía es burguesía. Dinero es dinero; interés es interés. El salto a la palestra electoral de Carlos Slim no es un acto de participación patriótica en bien de la nación. Es para apoyar el “andamiaje” que Peña mencionó en Mazatlán el pasado 15 de abril.

Atrás está el interés de ayudar a Ricardo Anaya a remontar la desventaja enorme que lleva ante López Obrador. A Anaya, sí. Porque José Antonio Meade, que ingenuamente se prestó a la farsa de ser candidato, está listo para pasar como simple dato a la historia. El bloque de empresarios beneficiados por el neoliberalismo se lanza a la guerra defendiendo a Anaya. Así de claro.

El oscuro adquirente de TELMEX, o mejor dicho, la forma oscura en que obtuvo esa empresa tenía que exigirle en un momento dado dar la cara. Y es el momento. De donde venga la atenta petición o el fraternal llamado de ayuda al barco que se hunde, da lo mismo… y que no se piense que es el barco llamado Meade. Meade está fundido. No levantará jamás. Pero el proyecto del “andamiaje que hemos trazado”, al decir de Peña, es el proyecto de la burguesía; es el proyecto para impedir a toda costa que se haga la voluntad mayoritaria del pueblo mexicano que está decidido a imponerse y a no permitir otra vez el fraude  salinista  que impidió que en 1988 el pueblo mexicano retomara el proyecto que no olvida y que es la aspiración general de elevación y mejoramiento de los niveles de vida, la independencia y la soberanía nacional y el perfeccionamiento del régimen democrático que el neoliberalismo ha impedido con sus fraudes electorales y sus políticas públicas. Los fraudes de 1988, 2006 y 2012, sin mencionar los que a nivel de los estados y municipios se han realizado, como destacadamente, hay que recordar, el del Estado de México de 2017 con Alfredo del Mazo.

El pretexto del llamado Nuevo Aeropuerto es lo de menos. Desesperado se nota el ingeniero que pareciera no saber de leyes y política cuando dice: ”Los candidatos no tienen por qué opinar… lo que ya se decidió hace cinco años”… Qué absurdo que a los candidatos Slim les quiera callar la boca. Mal signo del señor Slim. Mala señal. Absolutismo. ¿Ignorancia? ¿Desesperación? Cuando uno se mete al debate hay que saber y no se ve muy ducho en ello. La respuesta de AMLO “que lo pague con su dinero”, es contundente.

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