El
martes 27 de junio de 2017 la Suprema Corte de Justicia de la Nación, en una
decisión más que ensució su historia, convalidó
ilegalmente la ampliación del tiempo de permanencia de cuatro de los siete
magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación (TEPJF).
Como se recodará,
de once ministros de la Corte, seis avalaron la ilícita ampliación del período
para el que fueron designados los magistrados Indalfer Infante, José Luis
Vargas, Felipe Fuentes y Reyes Rodríguez en el Tribunal Electoral (TEPJF).
El artículo 99 de
la Constitución dispone que “La elección de quienes las integren será escalonada,
conforme a las reglas y al procedimiento que señale la ley.” Tanto el Senado,
por la presión del PRI y del PAN, y después la Suprema Corte violaron esta
disposición constitucional porque aun cuando los magistrados señalados ya
habían rendido la protesta de ley por plazos menores, curiosamente fueron
beneficiados por ese acuerdo parlamentario y de la Corte, lo que los convierte
en magistrados cuyo origen está viciado. Es sucio desde allí.
Los magistrados
que aprobaron la candidatura de Rodríguez Calderón, aunque el INE estudió, rechazó
y documentó los errores y las trampas en las firmas, son José Luis Vargas,
Indalfer Infante, Mónica Soto y Felipe Alfredo Fuentes. Nada raro.
Son tres de
los cuatro sospechosamente beneficiados con la ilegal decisión del Senado y de
la Corte. Algo muy sucio debe esconderse atrás de ese hecho.
Veamos:
En la
documentación del caso, el INE descubrió 58% de firmas ficticias; 810 mil 995
firmas (nombres) que no existen en la lista nominal, 158 mil 532 simulaciones
de firmas, 17.3 millones de pesos de financiamiento sospechoso y dinero de
origen sospechoso.
Algo
huele a podrido en la Sala Superior de ese tribunal. Baste decir que los cuatro
magistrados que aprobaron la candidatura de Rodríguez Calderón (que de bronco
no tiene nada), afirmaron textualmente que “existe la SUPOSICIÓN y LA
POSIBILIDAD de que en una revisión adicional tal vez (¡Tal vez!), ese aspirante
a la candidatura presidencial lograría reunir las 16, 656 firmas que le
faltan”… ¡Impresionante y portentoso argumento jurídico!
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